LAS NUEVAS EXIGENCIAS EN LOS JÓVENES DE LOS DEPARTAMENTOS DE RRHH

Tradicionalmente a la hora de la contratación de un joven  recién licenciado en una gran o mediana empresa, se tendía a valorar, en primer término, las calificaciones del estudiante a lo largo de su formación específica (carrera, ciclo,…)

Esta tendencia ha quedado obsoleta, ya que los complicados tiempos de crisis y los continuos entornos cambiantes, han hecho que las prioridades aptitudinales cambien en las búsquedas de nuevos talentos por los departamentos de recursos humanos. Ya no solo se busca a quien es capaz de estudiar de memoria cientos de folios de una asignatura, sino a aquel que mejor sepa desenvolverse.

Las compañías buscan jóvenes emprendedores, proactivos, autoexigentes y con capacidad de automotivación. Es importante mostrar seguridad, iniciativa, disposición y ambición si se desea formar parte de una de ellas. Para poder lograrlo se hace necesario trabajar la actitud, las relaciones interpersonales y las habilidades sociales. Si no se cumpliera con estas aptitudes siempre se pueden realizar cursos (la formación online suele ser muy efectiva en esos casos) que ayuden a aumentar las habilidades sociales o las relaciones interpersonales, pero no sin olvidar que la autoexigencia y la proactividad han de salir de uno mismo.

Si nos centramos en las fases de un proceso de selección, es posible hacer que nuestras posibilidades mejoren, transmitiendo dichos valores en algunas actuaciones que están de nuestra mano realizar:

Fase previa: la autocandidatura y la búsqueda activa siempre transmiten una imagen de joven eficiente, trabajador y aplicado, que no espera a que le solucionen los problemas, sino que sale él mismo a solucionarlos por iniciativa propia.

Durante la entrevista: el mostrarse como alguien seguro de sí mismo, con sus objetivos claros y con determinación para conseguirlos, es justo el perfil que persigue cualquier empresa en sus nuevos y jóvenes trabajadores. Durante la misma es importante cuidar pequeños grandes detalles, como la higiene y aspecto, no mostrarse nervioso, un buen apretón de manos o un asentimiento a tiempo suelen dar siempre buen resultado en el medio de una disertación.

Fase final: el hecho de interesarse por el estado de la candidatura, sin ser excesivamente insistente, debe ser tenido bien en cuenta por cualquier departamento de RRHH. Esta comunicación suele ser más recomendable hacerla por mail para que quede constancia escrita y documental, ya que una llamada telefónica puede ser tratada por una persona no adecuada o bien simplemente caer en el olvido. 

Cuando no interesa la candidatura, las empresas suelen comunicar el rechazo de la misma, pero suelen guardarse el Currículum durante un período variante de 6 meses a 1 año, pos si saliera alguna oferta que se ajuste mejor al perfil del candidato, así que no está de más enviar alguna actualización periódica del CV, al correo electrónico del departamento de RRHH, para que se renueve esta vigencia con datos actualizados; cumpliendo así un doble objetivo: visibilidad y actualización.

El uso de alguna o todas de estas acciones debe suponer un elemento diferenciador con el resto de candidatos y hacer conseguir el puesto al interesado. Anímate y verás como el esfuerzo se verá recompensado…!!

Publicado el abril 26, 2012 en Habilidades directivas, Orientación laboral y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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